Atrapado en el tiempo. Duelo en Ok corral, Larry Bird Vs Dominique Wilkins.Por Oscar Villares.

Atrapado en el tiempo. Duelo en Ok corral, Larry Bird Vs Dominique Wilkins.Por Oscar Villares.

Por Óscar Villares.
@0308oscar
DUELO EN OK CORRAL: LARRY BIRD VS DOMINIQUE WILKINS

Hace poco más de 30 años se disputó uno de los más grandes partidos de la historia de los playoffs. Un encuentro que permanece en la memoria de muchos aficionados a pesar del transcurso de los años. Dominique Wilkins y Larry Bird nos dejaron un duelo que no dejó indiferente a nadie. Aficionados propios y neutrales, ganadores y vencidos, todos alabaron a ambos jugadores por el espectáculo que nos habían brindado.

«Es un duelo. ¿Quién parpadeará primero?» , Tom Heinsohn comentando en CBS.

En la temporada 87-88 los Celtics y los Hawks se veían las caras en las semifinales de Conferencia. Los Celtics pretendían volver a las finales para desquitarse de la derrota del año anterior frente a los Lakers. Los Hawks buscaban reafirmarse como serios aspirantes al título y vencer a los Celtics, sería la confirmación definitiva. Atlanta tenía el cuarto mejor registro, encuadrado en la dura Central Division , junto a Detroit Pistons, Chicago Bulls, Cleveland Cavaliers y Milwaukee Bucks. Los Celtics se deshicieron sin muchos problemas de los Knicks. Los Hawks tuvieron que ir hasta el quinto partido para desembarazarse de los Bucks.

Los Celtics era un equipo que había ido envejeciendo sin renovarse (muchas esperanzas se perdieron en ese sentido con la muerte de Len Bias) . Los Hawks era un equipo más joven, con un líder claro (Dominique Wilkins) , llevaban ya algún tiempo jugando juntos y tenían confianza en superar aquel escollo.

«Me acuerdo que en la liga regular les derrotamos en Boston. Tiempo antes Tree Rollins, Glenn Rivers y yo habíamos estado un bar de Boston. Nos atendió un hombre que llevaba una camiseta de los Celtics, y nos dijo que si alguna vez les derrotábamos en el Garden podríamos ir allí y quemarle aquella camiseta. Así que después de aquel partido los tres nos dirigimos a aquel bar, donde estaba el mismo hombre con la misma camiseta. Pedimos una pinta de cerveza cada uno y le «obligamos» a cumplir su promesa. Se quitó la camiseta, la rocíamos con líquido inflamable y la quemamos allí mismo en el bar» –Scott Hastings, jugador de los Atlanta Hawks

Dos años antes, los Celtics habían dominado a los Hawks en una eliminatoria de Playoffs, venciendo por 4-1. Y en 1988 la historia parecía repetirse , los Celtics ganaron los dos primeros partidos en Boston, de manera desahogada.

Con Larry Bird y Kevin McHale como ejecutores en el primer y segundo partido respectivamente. Habría que esperar para ver cómo reaccionarían los Hawks en el Omni. Atlanta ganó holgadamente el tercer partido, donde el trío exterior de Boston estuvo muy desacertado en el tiro (11/39).

El cuarto partido sin embargo fue mucho más emocionante y de más calidad. Ambos equipos jugaron a un gran nivel, aún así los Hawks se acabaron llevando el encuentro, donde varios jugadores jugaron a un gran nivel. Bird(30) y Wilkins(40) lideraron a los suyos pero fue Nique quien se llevó el gato al agua. Hasta ese punto, la eliminatoria entraba dentro de lo lógico para Boston, nadie sospechaba que podría verse sorprendido en el Boston Garden al amparo de su público.

Y de repente sucedió lo que nadie esperaba. Los Hawks vencieron contra todo pronóstico en el Garden. Kevin Willis jugó un gran partido, Cliff Levingston también, Glenn Rivers, todo el equipo en general rindió de forma coral y sorprendieron a propios y extraños. Los 7 puntos de todo el banquillo de los Celtics fueron un hándicap demasiado grande para los orgullosos verdes.

«Cuando perdimos el quinto partido, los Hawks realmente captaron toda nuestra atención. Recuerdo el silencio en vestuario en el quinto partido. Camino a Atlanta el silencio era el mismo, no había nada de qué hablar. No había cuestiones personales, sólo negocios. Sabíamos lo que teníamos que hacer. Aquel partido fue realmente duro, nos jugábamos la eliminación a domicilio, en un ambiente hostil» – Danny Ainge

Los Hawks habían demostrado dureza mental para haber remontado un 2-0 en contra, y empezaron a ser respetados por la opinión general y prensa. Obviamente la consigna era no volver a Boston y resolver la eliminatoria en Atlanta y por primera vez desde que la franquicia se mudó a Saint Louis en 1968, jugar unas finales de conferencia. La ciudad de Atlanta estaba completamente volcada con el equipo.

«Recuerdo ir al pabellón aquel día. El ambiente era ensordecedor» –Glenn Rivers.

El Omni por lo general ya era un campo ruidoso en aquella época pero aquella noche era diferente. El pabellón estaba lleno más de una hora antes del inicio del partido. Incluso había un ataúd en el que rezaba: Fiesta de jubilación de K.C. Jones, el cual había anunciado que sería su último año como entrenador de los Celtics.

Los Celtics estaban entre la espada y la pared y saltaron al campo siendo muy conscientes de su situación. Llevaron la iniciativa casi todo el partido y a falta de tres minutos, parecía que tenían cerrado el partido (93-101), pero una gran reacción de los Hawks en los últimos instantes les dejaron en disposición de empatar el partido en la última jugada (100-102).

Con 4 segundos por jugarse KC Jones tomó la determinación de poner a Kevin McHale sobre John Battle para estorbar el saque. McHale hizo muy bien su trabajo, dificultando mucho el saque y Dennis Johnson cambió su marca con Larry Bird evitando que Dominique Wilkins recibiera. Cliff Levingston fue el jugador que quedó libre, e inició una penetración a canasta y su bandeja con la izquierda se quedó corta. Habría séptimo partido.

«Cuando vi a Cliff penetrando hacia canasta pensé: ‘Oh diablos’. No pienso que nos pesara la responsabilidad, pudimos haber empatado. Simplemente cometimos fallos ante un equipo que no perdona nunca. Tenían cinco Hall of Famers. Si cometes fallos ante ellos, te matan» – Dominique Wilkins.

Los Hawks tendrían que volver a Boston y repetir la proeza de vencer en el Garden. Pero los Celtics estaban sobreaviso, también los aficionados en toda la ciudad. Como muestra de la importancia de aquel partido una pequeña anécdota. Cuando juegas contra los Celtics en Boston, el partido empieza en el aeropuerto. Los Hawks venían en un vuelo comercial , cuando los jugadores estaban esperando las maletas, una mujer de unos 80 años se acercó a Glenn Rivers y le dijo:

«Apuesto a que estás pensando que ahora no deberías estar aquí»

El dedo en la llaga. Incluso una aparente inofensiva anciana de 80 años, todo te indicaba que no eras bien recibido en Boston cuando te enfrentabas a los Celtics.

Todo estaba listo para el definitivo séptimo partido, y ambos equipos tenían gran presión. Una presión que el propio Larry Bird se encargó de aumentar cuando declaró las noche anterior:

«Es mejor que lo olviden. No tiene ninguna. oportunidad. Ya tuvieron la oportunidad de ganarnos. Nosotros sabíamos lo que significaba aquella derrota: vacaciones anticipadas»

Tree Rollins trató de utilizar esas declaraciones en el vestuario de Atlanta Hawks, a modo de elemento motivador. Fue donde se encontraba Dominique Wilkins y dijo:

«Si no estás listo para pelear. Si no estás listo para la guerra, ni siquiera salgas a la pista. Quién se enfrente a mí tendrá una noche muy larga».

Rollins comunicó a Wilkins que Bird había garantizado que ganarían el séptimo partido. Esa palabra «garantizar» implicaba subestimar a los Hawks, pero lo cierto es que Bird jamás utilizó ese vocablo. Las declaraciones de Bird iban más en el sentido de demostrar su total confianza y alentar así a sus compañeros de equipo. Rollins había echado leña a un fuego de por sí muy vivo.

«Nunca garanticé la victoria, sólo dije que si volvíamos a Boston deberíamos ganar , como casi siempre suele ocurrir» – Larry Bird.

Volver a ganar en el Boston Garden no era una empresa sencilla. De hecho los Celtics sólo perdieron cinco partidos en toda la temporada como locales. Ganar el quinto partido fue una gesta, ganar dos veces seguidas sería toda una odisea. Y como una odisea empezó la mañana de aquel partido para los Hawks. Ninguno de los jugadores había recibido su desayuno del servicio de habitaciones. Parte de la plantilla tomó algunos aperitivos y snacks que había en el autobús del equipo. Otros salieron a buscar algo de comida después de la sesión de tiro. Nadie estaba en posición de afirmar nada, pero muchos pensaban que la mano de Red Auerbach estaba detrás de todo aquello.

Red era un competidor como los que ya no quedaban, y siempre dejaba alguna de esas «cosas» extrañas que llevaban su firma. En el vestuario había una pizarra, pero no había tizas, o había tizas pero faltaba la pizarra. A veces el chófer del autobús del equipo accidentalmente tomaba un camino erróneo y el equipo rival llegaba tarde al pabellón. Eran esas «cosas» extrañas las que formaban parte del partido y a las que tenían que enfrentarse cualquier equipo que jugara en Boston.

Justo antes del séptimo partido , Mike Fratello no tenía tizas en el vestuario. Intentaba explicar la táctica a sus jugadores , pero se estaba volviendo loco, no era capaz de concentrarse. En ese momento todos sus pensamientos estaban en Red Auerbach, estaba seguro de que el personal del Boston Garden había seguido las instrucciones de Red.

«Habíamos jugado allí seis veces ese año, Mike debería haber traído sus propias tizas. ¿Que esperaba?. Debería haber sido más previsor» – Glenn Rivers

«Todo eso son leyendas urbanas. El Boston Garden era de los Boston Bruins, luego íbamos nosotros. Siempre se habló de los trucos de Red, pero nosotros tampoco teníamos calefacción en invierno ni aire acondicionado en verano. Cuando yo jugaba, teníamos dos ganchos para la ropa y una ducha, eso era todo» –Tom Heinsohn ,ex jugador de los Celtics y comentarista de la CBS

Fuera realidad o fuera mito, Red Auerbach estaba encantado con esa leyenda, porque el equipo contrario nunca estaba centrado por completo en el partido.

El séptimo partido se jugaría un domingo por la tarde como parte de una doble programación, en la que también tendría lugar un partido de hockey correspondiente a las finales de la Stanley Cup que enfrentaba a los Boston Bruins con los Edmonton Oilers. Sin embargo cuando el partido empezó el griterío no era tan ensordecedor como de costumbre. El nivel de concentración era realmente alto. Jugadores, entrenadores y hasta el público, estaban realmente responsabilizados ante lo que allí se estaba jugando.

La posibilidad de que los Hawks les pesara la responsabilidad por la derrota sufrida en Atlanta y que se hundieran psicológicamente pasaba por la mente de más de un aficionado de los Celtics, que trataban de rememorar otra situación similar, cuando dos años antes, Atlanta que se enfrentaba a otro partido de eliminación en el Boston Garden, sufrió un parcial de 36-6 en el tercer cuarto. Esta vez todo sería muy diferente.

El partido empezó con un toma y daca por parte de ambos equipos. El primero que recibiera dos golpes seguidos besaría la lona. Pero eso no ocurrió, gran jugada tras gran jugada, el partido iba transcurriendo con una gran igualdad. Finalizando el tercer cuarto tuvo lugar el punto de inflexión. Dominique había estado liderando a su equipo en anotación y estaba realmente ‘on fire’ anotando 31 puntos hasta ese momento.

Larry Bird como era costumbre en él, empezó el partido intentando hacer jugadas para que todo el equipo entrara en juego. Según avanzaba el partido sintetizaba toda la información y obtenía lo que el equipo necesitaba de él en ese momento oportuno. Con 84-82 , en una balance defensivo, Kevin Willis ,Dominique Wilkins y Larry Bird corrían juntos hacia la cancha de los Hawks, en ese mismo momentos Willis le dijo a Nique:

«No dejes que ese ‘son of a gun’ anote ni una canasta más»

«Yo pensaba para mí-:’pero que c****** estás diciendo’. Al oír esto los ojos de Larry Bird se encendieron como si alguien hubiera herido su orgullo. Aquello le despertó y es cuando empezó el tiroteo» – Dominique Wilkins.

Larry Bird llevaba 14 puntos hasta ese momento. Pero allí terminó el partido que enfrentaba a los Celtics y los Hawks y empezó el duelo que enfrentaba a Larry Bird y Dominique Wilkins. El resultado del ganador sería vinculante para conocer al equipo que pasaría a finales de Conferencia. Bird que hasta ese momento llevaba un «buen» partido, empezó a anotar un tiro imposibles tras otro.

«A pesar de que estábamos allí para ganarles, veías algunas de aquellas canastas y decías : Wow. Nadie querría perdérselo» – Kevin Willis.

Wilkins por su parte seguía en el mismo tono del resto del partido, anotando con mucha soltura. Por un momento parecía una competición de H-O-R-S-E. Si Bird anotaba contra tabla, Wilkins anotaba contra tabla en la otra canasta; si Bird anotaba a aro pasado, Wilkins anotaba a aro pasado; si Bird anotaba una suspensión, Wilkins anotaba una suspensión. Básicamente era un uno contra uno a toda la cancha, donde unos cuantos jugadores se echaban a un lado para que ambos tuvieran espacio y no molestar. Al igual que en un duelo del Far West, todo el mundo despejaba la calle cuando iba a empezar el mismo.

Un detalle de aquel partido fue que KC Jones puso a Larry Bird sobre Kevin Willis durante todo el partido en defensa, al contrario que durante el resto de la serie, en la que ambos se vigilaban mutuamente. Bird llegó más fresco al final de este partido que en el resto de encuentros. Por otro lado Dominique Wilkins era vigilado por Kevin McHale. Wilkins no solía jugar cómodo ante McHale, porque tenía unos brazos muy largos y le solía molestar mucho, pero no había nada que pudiera hacer ese día, Dominique estaba desatado.

«Queríamos el balón en las manos de Dominique, al igual que ellos lo querían en las manos de Larry. Cualquier jugador que diera una pase a Dominique o a Larry en ese partido, sumaría una asistencia».- Mike Fratello.

Esta es la secuencia de algunas de las joyas que nos regalaron:

Larry Bird empezó a destapar el tarro de las esencias. Sacó ventaja tras ventaja posteando a gente más fuerte que él como Kevin Willis o Cliff Levingston. Primero anotó un fadeaway ante Levingston, luego tras una jugada en el que salió trastabillado soltó el balón con la izquierda desde casi desde el nivel del suelo, el balón entró tras dar en el tablero. Recibió falta, fue una jugada de 3 puntos. Wilkins anotaba un triple ante McHale. Posteriormente Bird robó un balón en defensa, y culminó el mismo el contraataque. Wilkins volvía anotar otra suspensión frente a McHale. Bird salía de un bloqueo con ventaja recibía en la zona y soltaba el balón con la izquierda.

Era un toma y daca continuo. El marcador reflejaba un 101-99 favorable a los Celtics.

Wilkins volvía a salir al rescate de su equipo y volvía a anotar frente a McHale. Larry Bird recibía a cinco metros y conectaba un tiro. Wilkins volvía a recibir en el borde de la zona y anotaba una suspensión a la media vuelta.

Con empate a 105 a falta de algo más de 3 minutos, Bird decidió que el partido se decidiría en ese mismo momento. Primero saliendo en un doble bloqueo donde volvía a anotar cerca del aro. Posteriormente tras dos tiros libres de McHale, anotó un triple justo frente al banquillo de los Hawks, que ponía el marcador en 112-105.

«Aquel triple que metió delante de nuestro banquillo nos hizo mucho daño. El tiro se veía que iba dentro desde que salió de su mano. Todos agitamos la cabeza en una especie de gesto de disgusto y de admiración».- Spud Webb.

Aquellos jugadores de los Hawks habían visto demasiadas veces como Larry Bird les masacraba. Era aquel mismo equipo al que endosó 60 puntos en 1985, al que le había anotado más de 50 en dos ocasiones. El que les había aniquilado en los playoffs de 1986.

Larry Bird era aquel jugador del que habían recibido varias veces trash talk cuando se dirigía a su banquillo y les decía desde donde iba a anotar la siguiente posesión.

Los Hawks trataron de reaccionar (112-109), pero una nueva canasta de Larry Bird cerró las esperanzas de los Hawks de igualar el marcador. Todavía daría tiempo a que Wilkins con 118-115 dispusiera de dos tiros libres a falta de un segundo. Anotó el primer tiro para dejar la diferencia en dos puntos y lanzaría a fallar el segundo buscando el rebote ofensivo. Pero el balón ni siquiera tocó el aro. Boston se llevaría el partido tras un agónico carrusel de faltas en los últimos segundos.

El duelo que vivieron Bird y Wilkins en el último cuarto eclipsó las grandes actuaciones de otros jugadores como Randy Wittman que hizo 22 puntos con 11/13 en el tiro, Glenn Rivers 16 puntos y 18 asistencias. o los 33 puntos y 13 rebotes de Kevin McHale. Muchos de los jugadores que estuvieron sobre la cancha fueron testigos de primera mano de una actuación y un partido histórico, aunque en ese momento no fueran conscientes.

Larry Bird llevaba 14 puntos en el tercer cuarto y acabaría con 34 el partido tras anotar 20 en el último cuarto. Wilkins que llevaba 31,  anotó 47 al final del encuentro.

«Este partido pasará a la historia como uno de los más grandes partidos de la historia de los playoffs. Sé que no estoy equivocado».- Mike Fratello.

«Fue un increíble despliegue de espíritu y liderazgo. Un partido como éste es para lo que vives como aficionado, jugador o comentarista, me habría gustado haber sido parte de ello».- Bill Walton, que estuvo durante la temporada 87-88 entera en la lista de lesionados.

Todos los actores, directos o indirectos (jugadores, aficionados, medios de comunicación…) estaban de acuerdo en que habían asistido a un momento mágico, probablemente para muchos fue el mejor partido de toda su vida en el que estuvieron implicados.

«Normalmente en todos los partidos de la NBA, hay espectadores que se marchan unos segundos antes. Estoy convencido de que aquel día no abandonó su asiento nadie hasta haber finalizado por completo el partido. Incluso probablemente habría algún aficionado que se hizo sus necesidades encima con total de no perderse ni un segundo de aquel partido».- Scott Hastings.

«Aquella noche habríamos derrotado a cualquier equipo de la NBA, excepto a Boston. Si hubiéramos jugado así en el sexto partido, nunca habríamos regresado a Boston. Camino al vestuario les veía chocar sus manos diciendo ‘hoy hemos derrotado a un gran equipo».- John Battle.

Cada jugador había dado lo mejor de sí mismo. Cada jugada, cada tiro, cada pase, fue ejecutado y realizado con la máxima concentración; cada defensa, cada rebote fue luchado con la máxima intensidad. Cualquier equipo podría haber salido vencedor, pero el factor diferenciador fue la gran actuación de Larry Bird en el último cuarto.

«Si no fuera por uno de los mejores jugadores de la historia [Larry Bird] quién sabe hasta donde podría haber llegado ese equipo».- Steve Holman locutor oficial de la radio de los Atlanta Hawks.

Aquella explosión anotadora de Bird en el último cuarto probablemente cambió el destino de aquella plantilla de los Atlanta Hawks. A partir de aquel día , el equipo se fue desmantelando poco a poco. Reggie Theus y Moses Malone fueron adquiridos como grandes refuerzos para el asalto al campeonato. Pero ambos jugadores estaban en la curva descendente de su carrera. Dejaron el equipo jugadores importantes en el vestuario como Randy Wittman y Tree Rollins. Los fichajes de Theus y Malone comprometieron la estabilidad económica del equipo y el resultado no fue el buscado. La temporada siguiente cayeron en primera ronda frente a los Bucks, y una temporada más tarde ni siquiera lograron meterse en Playoffs.

«En el aeropuerto, mientras esperábamos el avión de regreso a Atlanta, cada uno de nosotros pensaba en cómo era posible que hubiéramos perdido aquel partido. Qué podríamos haber hecho para cambiar el signo del encuentro: un rebote más, un robo de balón, un tapón. Cualquier cosa que nos hubiera ayudado a ganar. Todo la preparación, todo el esfuerzo, todo el desgaste mental, no había sido suficiente. La temporada se había acabado».- Tree Rollins

Para los Celtics el viaje no fue mucho más largo. El enfrentamiento contra los Hawks había dejado secuelas físicas en el equipo de Massachussets, unas secuelas que fueron aprovechadas por los Pistons de Detroit, que se impondrían en las finales de conferencia por 4-2. Larry Bird jugó con molestias durante todos los playoffs, pero la serie contra los Hawks llevó su castigado cuerpo al límite.

Al inicio de la temporada siguiente, Bird tuvo que pasar por quirófano, después de disputarse tan sólo 6 encuentros y perdiéndose el resto de la temporada. Después de la lesión el nivel de juego de Bird nunca estuvo ni tan siquiera cerca del que tenía antes de la misma. Boston empezó un proceso de degradación de unA plantilla envejecida que no se fue reforzando con piezas más jóvenes.

Aquel partido y aquella eliminatoria fueron los dos últimos grandes momentos de ambos equipos. En la memoria de todos sus integrantes quedará para siempre aquel épico enfrentamiento.

«La gente me suele preguntar sobre aquel partido, en el campo de golf, en el gimnasio, por la calle. Siempre les digo lo mismo. No se puede explicar aquellas sensaciones, hay que estar allí para experimentarlo».-Spud Webb

«En un momento del partido, Bird me dijo:’los dos merecemos ganar, desgraciadamente uno de nosotros se irá a casa?. Nos entregamos en cada jugada, dimos todo lo que teníamos. Los dos equipos lo hicimos».– Dominique Wilkins

«HE JUGADO ,MUCHOS GRANDES PARTIDOS EN MI VIDA. SERÍA DIFÍCIL CLASIFICARLOS. CADA UNO ES DISTINTO DEL OTRO, PERO ESE DÍA TUVE UNA SENSACIÓN ESPECIAL, PENSÉ:’TODAVÍA PUEDO JUGAR UN BUEN BALONCESTO».

LARRY JOE BIRD.

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