Atrapado en el tiempo. Vince Carter, una noche para el recuerdo. Por Óscar Villares.

Atrapado en el tiempo. Vince Carter, una noche para el recuerdo. Por Óscar Villares.

Por Óscar Villares.
@0308oscar

VINCE CARTER, UNA NOCHE PARA EL RECUERDO

La exhibición más pura de talento atlético que existe en baloncesto, el concurso de la NBA Slam Dunk Contest, sirvió como plataforma de lanzamiento al estrellato para jugadores como Kobe Bryant, Michael Jordan o Dominique Wilkins. Pero llegados al año 2000, el evento había perdido su brillo, tanto que ni siquiera se celebró en 1998 y 1999 (ese año ni siquiera se celebró el AllStar). Los últimos concursos disputados habían dejado una falta de imaginación evidente a la hora de ejecutar los mates, y había ido perdiendo interés entre los aficionados.

Sin embargo, con la llegada a la liga de Vince Carter, un jugador con una combinación inigualable de elegancia, potencia, creatividad y plasticidad, se había desatado una expectación inusitada entre los aficionados. Era unánime la opinión de que Carter era el mejor matador de la NBA desde Michael Jordan.

Además en San Francisco, ciudad donde iba a tener lugar el evento, se reunió un elenco de concursantes que prometían un gran espectáculo: Tracy McGrady, Steve Francis, Ricky Davis, Jerry Stackhouse y Larry Hughes. Había grandes expectativas por ver a Vince Carter, pero lo que nadie imaginaba es que los tres finalistas ofrecerían una combinación de ejecuciones que convirtieron aquel concurso en el mejor de los que se habían celebrado hasta ese momento.

Restando un mes para el concurso, Vince y su primo Tracy solían quedarse tras los entrenamientos para ensayar sus mates. Un mes después, la noche del evento, Vince tenía cuatro o cinco mates preparados, pero instantes antes de que se iniciara el concurso, las dudas empezaron a asaltar la mente de Air Canadá. Se estaba cuestionando todo su plan.

«Justo antes de empezar, estaba intentando decidir el orden de ejecución de los mates. Mi mente se aceleró. ¿Voy a mantener mi rutina? ¿O la voy a descartar? Tantas noches entre sueños esperando aquel momento, provocaron que me sintiera enormemente presionado. Quería que mi primer mate fuera memorable, quería que todo fuera perfecto«.

Unos momentos antes de saltar a la cancha, el periodista Paul Jones entrevistó a Carter, acerca de los mates que iba a realizar, y si lo tenía claro. «No lo sé«- fue la respuesta de Carter.

Aquel día Carter y McGrady, igual que el resto de todos los integrantes para participar en el All Star Weekend en San Francisco, tenían asignado un coche de la organización para que les llevara hasta la cancha. Sobre las 2 de la tarde, los jugadores debían estar en la puerta del hotel. Eran más de las 2, y el coche no aparecía. Carter y McGrady veían como al resto de estrellas de la NBA era recogidos por sus respectivos vehículos.

Nadie sabía que había pasado con el transporte que debía llevar a los dos jugadores de los Raptors. Finalmente sobre las 5 de la tarde fueron recogidos. Aquel contratiempo influyó en el estado de nerviosismo de los jugadores. Llegar con 3 horas de retraso con los nervios a flor de piel era lo más lógico en esa situación.

Pero al saltar a la cancha, el lenguaje corporal de Carter cambió por completo. Se olvidó de todo, y se centró en el concurso. Empezó a cuestionarse cuál debería ser su primer mate. Dudaba en tirar el balón contra el tablero y machacar, o hacer una versión personal del tomahawk.

«De repente pensé. ¿Qué es lo que quiero hacer realmente? ¿Quería hacer un par de buenos mates o realmente quería ser creativo? Había empleado muchos minutos de mi vida pensando cómo sería aquel momento. No quería echarlo a perder por culpa de ser conservador. Así que tuve una idea«.

Un 360 con molinillo eso es lo que iba a hacer Carter. No lo tuvo claro hasta que se acercó caminando hacia la canasta tomando las referencias del aro. Una vez que se dibujó esa idea en su cabeza, Carter retrocedió hasta el centro del campo con gran determinación.

«Nunca había considerado hacer ese mate, porque cuando lo ensayé en los entrenamientos, solía fallar más de lo que quisiera. No lograba alcanzar la altura necesaria. Pero además pensé ¿Y si añadimos algo más de dificultad? Lo normal sería ejecutarlo girando sobre mi mano buena, pero lo hice al revés. Ahí estaba el desafío«.

 

Una vez qué Carter logró con éxito ese mate, sintió como una energía positiva se apodero de él durante toda la noche. Lo normal en los concursos de mates es empezar con algunos de menor dificultad, pero Carter derribó la puerta, no iba a esperar. Aquel mate marcó el listón del concurso para el resto de los participantes.

Con ese primer mate, Carter inyectó al resto de los allí presentes una dosis de la adrenalina que corría por su cuerpo. Al mismo tiempo se retroalimentaría el resto de la noche de la electricidad creada en el ambiente gracias a sus mates. Era como un bucle.

Jerry Stackhouse era el siguiente en participar con el público todavía incrédulo comentando el mate de Carter. Era como si una banda de rock que está empezando en el mundo de la música tuviera que salir a tocar después de que los Rolling Stones hubieran hecho de teloneros. Stackhouse hizo un buen mate, poderoso, un 360 a dos manos, pero quedará en la memoria como el tío que concursaba detrás de Vince Carter.

El resto de los participantes fueron ejecutando su primera tanda de mates.Mientras, Carter trataba de abstraerse para intentar decidir cual sería su siguiente elección. Tras el primer turno de mates Carter había conseguido 50 puntos, la puntuación máxima. A pesar de ello, no se podía relajar ni bajar el listón, ya que Steve Francis y Tracy McGrady con 45 puntos prometían dar guerra durante la noche.

McGrady, primo de Vince Carter, hizo un gran segundo mate, con la colaboración de Carter. Recogió un balón contra el tablero y lo hundió a dos manos haciendo un molino. Recibió una puntuación de 49.

«Tracy McGrady hizo dos o tres mates muy buenos. Si aquella noche no hubiera estado allí Vince Carter participando podría haber ganado el concurso. De hecho hubiera ganado probablemente cualquiera de los concursos que se habían celebrado con anterioridad con aquel repertorio de mates«.- DEE BROWN.

McGrady, Francis incluso Ricky Davis darían lustre a un concurso que iba ganando en calidad a medida que iba transcurriendo la noche. Para McGrady el concurso era una buena manera de reivindicarse , ya que en Toronto vivía a la sombra de su primo.

«Cuando vi a Tracy y a Steve hacer sus mates sabía que tendría que dar lo mejor de mí, pero al mismo tiempo tenía una buena sensación. Tenía ese tipo de confianza que me decía a mí mismo ‘Si alguien quiere ganarme hoy va a tener que hacer algo fuera de este mundo».- VINCE CARTER

En su segundo intento, Francis hizo un mate que fue valorado con 50 puntos. Carter siguió con otro giro acrobático con molino incluido, esta vez por la línea de fondo. Obtuvo 49 puntos. Tras sólo dos turnos, las habilidades de los participantes parecían ilimitadas. Las grandes estrellas de la liga, sentadas en las primeras filas estaban grabando con sus videocámaras, siendo testigos de una competición extraordinaria, los más extrovertidos eran Shaquille O’Neal y Kevin Garnett.

Por momentos viendo a esos jugadores volar sobre el parquet, recordaba a los astronautas flotando por el espacio ante la ausencia de gravedad. Pero los murmullos aumentaban cuando llegaba el turno de Vince Carter. Todos lo jugadores invitados allí presentes iban desplazándose hacia la zona desde donde Carter iniciaría su vuelo con destino al aro. Las estrellas se levantaban de sus asientos y le preguntaban ‘¿Que vas a a hacer ahora?’.

«Vince había estudiado muchos concursos de mates y había participado en decenas de ellos desde que estaba en high school. Aquella noche era distinto, Carter no tenía ninguna estrategia. Sólo se estaba dejando llevar por el ambiente, haciendo cosas totalmente extravagantes». – DEE BROWN

Una semana antes del concurso, Carter había estado hojeando una revista, en uno de los anuncios había una imagen de un jugador saltando mientras se pasaba la pelota entre las piernas. Carter no había planeado nada sobre aquella imagen, pero había trastocado toda su rutina y debía improvisar sobre la marcha.

«En aquel momento me pareció una buena idea. Tracy y yo nunca habíamos ensayado este mate, así que estuvimos hablando y le expliqué ‘Quiero que te pares aquí al borde del aro, con el balón a la altura del pecho y cuando me aproxima, lánzalo hacia arriba’. Según retrocedía hacia el centro del campo, mi primo me preguntó ‘¿Qué estas tramando?’, a lo que yo le contesté ‘Confía en mí.».- VINCE CARTER

A medida que Carter iba aumentando la distancia para coger más impulso en la carrera, todos los allí presentes se mostraban más expectantes. En el primer intento McGrady lanzó el balón demasiado alto. Carter lo podía haber hundido sin más, pero no era el mate que quería realizar, así que simplemente lo dejó pasar.

No hizo ningún amago para realizar el movimiento que quería ejecutar, quería que fuera una sorpresa para todo el mundo. En el segundo intento, McGrady lanzó la bola a la altura perfecta. Carter que había cogido impulso, la recogió en el aire, se la pasó entre las piernas y la machacó con un golpe atronador. La multitud estalló, fue entonces cuando Kenny Smith comenzó a gritar lo que se convertiría en una frase lapidaria: «¡It’s over!». Una y otra vez, Carter miraba a la cámara y decía lo mismo: «¡It’s over!».

«Estás loco»- exclamó McGrady. Con aquel mate, Carter marcó un estilo. Nadie había hecho un mate igual. Hoy en día es fácil ver mates como ese en un concurso, pero en ese momento era algo inimaginable. Carter creó tendencia y escuela con aquel mate. Era un mate que no había ensayado nunca, que ni siquiera sabía si podría hacerlo o no.

«Después de aquello, mi confianza estaba por las nubes. ¡It’s over!».- VINCE CARTER.

Aquella célebre frase se convertiría incluso en un tono de llamada para móviles. Sin duda la influencia de Vince Carter traspasaría las fronteras de lo inimaginable. Se había ganado a los jueces, a los aficionados, a los telespectadores de todo el mundo, y porqué no, a sus rivales. Había pasado a ser la nueva sensación de la NBA.

Pero el concurso seguía en marcha y los finalistas seguían realizando mates excelentes. Mientras tanto Carter se preguntaba ‘¿Y ahora qué? ¿Entro por el lado derecho o por el lado izquierdo? ¿Hago un giro? ¿Un 360? ¿Dónde está el factor sorpresa?’. Fue entonces cuando se le ocurrió la idea: ‘¿Porqué ganar unos pocos puntos machacando con la mano, cuando lo puedo hacer con el codo?’. La principal duda del jugador era su integridad física. Un ligero error y se podría hacer daño o romperse un brazo.

Carter se tomó su tiempo para medir la distancia y el área de la canasta por donde tenía pensado atacar el aro. Iba ganando tiempo mientras visualizaba en su mente la ejecución. Al mismo tiempo recordaba los consejos de Dee Brown, ganador del concurso de mates en el 91, para que lograra atraer la curiosidad de los aficionados, como un mago que distrae la atención del público para realizar sus trucos.

«En ese momento quería que la gente se quedara muda con el mate. Que nadie fuera capaz de decir una sóla palabra hasta que no viera repetida la imagen en el jumbotronic. Sólo entonces dirían ‘¡Oh Dios mío! ¿Has visto eso?».- VINCE CARTER

Antes del año 2000 habían tenido lugar muchos concursos, pero todos esos mates ya estaban vistos. Carter quería buscar algo innovador que desordenara las mentes de los que eran testigos de aquel concurso. En su cuarto mate Carter cogió el impulso para saltar lo suficientemente alto y así poder hundir el balón en el aro, y su antebrazo también, mientras se quedaba suspendido de él. Carter lo había logrado de nuevo, no dejó a nadie indiferente. Para el último mate de la noche el alero de Toronto quiso rendir un homenaje a Julius Erving, haciendo un mate desde la línea de tiros libres.

Según Carter iba midiendo las distancias y tomando dirección hacia la canasta contraria, la energía del edificio iba aumentando. Todo el mundo intuía las intenciones de Vince Carter. El jugador salió corriendo hacia la canasta y al llegar a la línea del tiro libre saltó para machacar con dos manos. Era una versión propia con más dificultad que la original de Julius Erving que sería emulada por Michael Jordan.

Pero para poder llegar a machacar con dos manos sin extender los brazos hacia adelante, Carter pisó unos 20-30 cms por delante de la línea de tiros libres. Recibió una puntuación de 48 puntos, siendo su nota más baja de toda la noche.

Carter ganó el concurso después de recibir tres puntuaciones perfectas(50) un nota de 49 y otra de 48.

«Creo que la gente hablará de esta noche durante mucho tiempo. Obviamente, es uno de los mejores concursos de mates de la historia con la única excepción posible de Jordan vs. Dominique».- STEVE SMITH

«Para colmo la primera persona que me cruzo nada más recibir el premio, la primera persona que vino a felicitarme, fue Julius Erving, uno de mis ídolos. Ganas el trofeo y te felicita uno de tus héroes. ¿Qué más puedo pedir?».- VINCE CARTER

A partir de entonces la popularidad de Carter subió como la espuma. Daba igual a donde fueras. Los Raptors hacían una gira y en todas las canchas visitantes había personas con la camiseta de Carter. No sólo las de Carter, sino que la venta de las camisetas de los Toronto Raptors se duplicaron.

La actuación de Vince Carter aquella noche tuvo un impacto jamás imaginado. La cancha de Toronto presentaba un lleno tras otro, y 20 años después hay una generación de jóvenes y no tan jóvenes canadienses que presumen con orgullo de haber visto en directo jugar a Vince Carter en su ciudad como su jugador franquicia. Algunos de los jugadores actuales lo vieron en sus casas siendo niños, probablemente fueron a la escuela al día siguiente y no se hablaría de otra cosa entre sus amigos. Veinte años después aquel evento es una fecha imborrable en la efemérides de la NBA. Veinte años después algunos de esos niños tienen la suerte de jugar con o contra Vince Carter.

«Había dos mates que podría haber intentado y no tuve oportunidad para hacerlos. Hoy en día pienso que incluso habría sido mejor mi concurso si los hubiera realizado, pero no puedo decir cuáles son. No, no se lo puedo decir a nadie».- VINCE CARTER

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