Fondo de armario. Herb Brown. Por Carlos Ruf.

Fondo de armario. Herb Brown. Por Carlos Ruf.

Kalle actual

22/01/2018

@kalleruf

Con esta serie de dos escritos y que comienza hoy quisiera rendir homenaje a dos grandes entrenadores y a dos maestros no sólo del baloncesto, si no de la vida.

Mi primera dedicatoria va para Herb Brown, el que fuera entrenador del Joventut de Badalona la temporada 1989-90.

Mi primera sentencia es clara, Herb cambió la forma de entrenar y de entender los partidos, hasta ahora en categorías inferiores se entrenaba mucho la técnica individual, el bote, las entradas, el tiro, las soluciones vaya.

Herb enseñó técnica de equipo, no sólo táctica, enseñó a moverse a la gente por la pista, entrenamos tanto que al final era mecánico, el tema era no estar parado, hacer algo para distraer al contrario, un corte, un bloqueo para librar un tiro a un compañero, un intercambio, abrirse para dejar libre un espacio, etc,…

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Hombre de carácter fuerte, pero os aseguro que cariñoso como un padre con los jugadores que estaban con él. Mi recuerdo se vuelve sonrisa cuando recuerdo su reloj (era implacable con los horarios) un Mickey Mouse cuyas manecillas eran los brazos del ratón de Disney.

Tan implacable era que si a la hora de irse con el autobús algún jugador no estaba, arrancábamos y tenía que llegar por sus medios, así era Herb, quien predicaba una fuerte disciplina y un respeto máximo hacia los compañeros, vamos como tendría que ser.

Los horarios de entreno matinales eran temprano, hacía las 9:00, un horario poco habitual para un deportista, pues llegas medio dormido y allá estaba él, para despertarte mientras calentabas con sus cánticos, gritos e instrucciones, otra cosa no, pero te ponía las pilas y la concentración a tope, un estrés saludable para tener la suficiente tensión para competir.

La de grandes jugadas que te podía hacer llegar a entrenar, te podías hartar un rato largo, pero las acababas memorizando y te salían  ya de forma automática,a además te daba visión y te mostraba las diferentes opciones que tenías para cada acción,  teníamos hasta un librito con ellas, aunque no siempre se utilizaban todas, se usaban a modo de menú y dependiendo del partido.

 

Pues bien como iba explicando, su frase para entrenarlas era “50% de velocidad, 100% de concentración”, en ese momento lo importante era la perfección de su ejecución, no el ritmo; como decía él “practice perfect, makes perfect”(entrenar perfecto te convierte en perfecto)

Ya había tiempo en el entreno para practicar la velocidad y combinado con el tiro, y tirabas agotado y con pulsaciones altas, tal y como se ejecutaba en el partido, de tal manera que tu cerebro sólo veía el aro y la pelota , prescindiendo de los latidos de tu corazón.

Otra cosa que cambio radicalmente Herb, fue la manera de enfocar el scouting de los equipos, conocíamos al dedillo las jugadas del contrario, y las entrenábamos, el teórico titular defendía a los reservas las jugadas de tal manera que casi en el partido si uno del equipo contrario se equivocaba casi que le podías decir “Dónde vas! Que es para allá!”.la imagen de Herb en los partidos típica era con unos papeles enrollados en la mano, muchos se preguntaban, ¿ pero qué lleva?

Eran las jugadas del equipo contrario, no sé si para tenerlas a mano, o era una manera simbólica de comunicar “estáis en mi mano”.

Así era Herb Brown, un gran entrenador, una gran persona, un padre, un amigo, un maestro.

SÓLO PUEDO DECIR UNA COSA:

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