Fondo de armario. Mi amigo y Yo. Por Carlos Ruf.

Fondo de armario. Mi amigo y Yo. Por Carlos Ruf.

Ruf cabecera

Carlos Ruf Osola

@kalleruf

29/01/2017

Hoy os explicaré la historia de un buen amigo y su trayectoria en el mundo del baloncesto, a modo historia , tal y como es la vida, unas veces alegre, unas veces triste y su cierto toque de humor dentro de las vicisitudes.

Pues bien, el caso es que este buen amigo empezó a jugar en el equipo de baloncesto de su colegio, y la verdad, no lo hacía mal, los que habéis jugado de peques, sabéis que es despertarse un sábado por la mañana para jugar un partido de minibasket, ¿a qué sí?.

No contento sólo con ésto, y habiéndole cogido cariño, y también gustillo al mundo de la pelota gorda, pasaba horas y horas jugando,  tirando a canasta los fines de semana,  aprendiendo todo lo posible sobre este bendito deporte.

Pues bien, a los 12 años se encapricharon de él los dos mejores equipos de su ciudad, y se fue a entrenar con el más importante, que además era el que estaba al lado de su casa, pero….el otro le prometió a su padre un buen trabajo, por lo que se vio obligado a enrolarse en ese equipazo.

Como podéis imaginar, la oferta genial de trabajo, una vez que mi amigo llegó allí , se esfumó…

Por lo visto esa  sensación de timo o engaño ha estado siempre presente a lo largo de todos estos años.

Pero la vida siguió su curso, y visto que estaba enfrascado en la dinámica de este gran club, y que el equipo le gustaba , se dijo  “avanti“, y  a lucir con orgullo ese bonito uniforme que le habían entregado.

Aún recuerdo el día que se lo puso por primera vez, y se lo vi!. ¡Qué bonito que era!.

Empezó jugando con los que él veía como “hombres“….jajaja, tenía doce y jugaba con “adultos de quince“, menudo cambio.

Pero él inteligente,  supo adaptarse y evolucionar,  y el chaval, que aunque no era una maravilla de la naturaleza, pero que entre que los mimbres eran bastante decentes, que había crecido dentro de la cultura de superación y que algo de talento tenía….fue superando escollos. Y me los iba explicando, nos explicábamos muchas cosas entonces, casi a diario.

images

Incluso, tenía un compañero del que no recuerdo ahora su nombre con su misma estatura, con el que siempre le comparaban, y aquello le tenía traumatizado,  le  creó un gran conflicto, y aunque nunca me habló de él, yo pude intuirlo.

A mi entender, y repito que nunca me habló de él, creo que se trataba de un conflicto entre poder ser él con una total libertad y ser cómo se esperaba que fuese, y la verdad, conociéndolo bien, creo que ello le ha perseguido muchísimos años.

De hecho, con su equipo, quedó campeón en todas las categorías y fue internacional, y con diecisiete años llegó a su entre comillas “sueño“, debutar en la Liga ACB, e incluso le llegaron a ofertar irse a Estados Unidos a estudiar, pero entre que el club no quería, y  su familia no lo vio del todo claro  se quedó en nuestra Liga , pero tampoco le importó, según me dijo en su momento, pero no sin lágrimas.

Tuvo un buen inicio, su compañero seguía en el equipo, y las comparaciones seguían, hablaban de él como un futurible gran jugador, pero lo único que veía era que su “rival” recibía muy buen trato deportivo e incluso un supuesto respeto, él luchaba en silencio sin dar problemas, para poder gozar de un respeto y reconocimiento.

Píramide-necesidades-Maslow

Durante el tiempo, perdí contacto con él y lo seguí por prensa, se “ennovió” con un chica de su pueblo e incluso se casó al cabo de unos años, creo que al final lo habían dejado, pero no me hagan mucho caso.

Qué cosas, ese equipo al que llegó medio engañado, lo cedió-vendió a un tercero, y aún joven se fue…lejos.

El contacto por aquel entonces ya era casi inexistente, volviéndose escaso, de vez en cuando alguna llamada , donde le explicaba mis cosas, si ganábamos o perdíamos y él me explicaba su situación, donde a veces le costaba dormir , siendo por aquel entonces  los programas de Antena 3 Radio,  Linterna de Balbín, Super García y  Pumares, su más triste compañía,

Pero él decía, “necesito olvidar, y no entiendo por qué estoy aquí, no luché desde tan joven para ésto”.

Pobre, se lesionó gravemente, justo antes de renovar y su equipo lo dejó tirado, no llegó a jugar ningún partido hasta un año después y dos categorías por debajo, estuve con él el día de su regreso, lo recuerdo como si fuese hoy,  y nos fuimos a cenar.

Me explicó los sentimientos de un año en blanco, recién casado, con gastos que asumir, escuchando de sus agentes que los equipos le decían que no ficharía porque la grave lesión que había tenido le había roto la carrera, y todo esto con veintiséis años.

Nadie o casi nadie creyó en él, salvo él mismo.

Le felicité, y me dijo “no me felicites, no es nada extraordinario, o hago ésto así sin pensar, o soy hombre muerto, no tengo nada más que gastos y he de seguir

No sé si me alegré o me dio pena, pero el sentimiento de realidad y orgullo, y de cómo es el deporte me invadió, y ciertamente me preocupó, “me puede pasar a mí”, pensé”.

A veces la vida deportiva es injusta, y un sueño se puede truncar con en una décima de segundo, pero pensé, la vida es así, y al final todo tiene un porque.

Mi amigo estuvo un año desaparecido, recuperándose, lo que el llamó su “recorta y pega” personal, a lo que yo le llamé su “pausa Kit-Kat“, queriendo enlazar con su momento justo anterior a su lesión , pero….eso nunca pasó.

Cuando me explicó que como anécdota estaba en el fisioterapeuta haciendo ultrasonidos en una cabina, en la cabina de al lado otro jugador de otro equipo sin saber que estaba de vecino comentó, “pobre, no volverá a jugar con la grave lesión que tuvo“, dice que ése fue un punto de inflexión para sacar la rabia y volver a vestirse de corto de nuevo.

No sabes a los niveles de concentración y fuerza a los que llegué“, me confesó.

Tampoco tuvo una gran ayuda, un año sin cobrar soportando todos los gastos le fundieron económicamente, hasta tal punto que un par de veces que nos vimos no pudo pagar su consumición y medio avergonzado me pidió que se la pagara yo.

Volvió a los entrenamientos y dejó su antiguo equipo, y se fue a su casa, la que empezó a pagar con sus ahorros, en su momento me la enseñó antes de la reforma, y no era mala casa, y estaba en buena zona, pero tras la reforma ya con todos sus muebles, era envidiable.

Le perdí la pista hasta que volvió a jugar en varios equipos, pero ya ninguno de alto nivel, hasta que un día recibí un mensaje ya por móvil, lo que antes era un SMS, ¿os acordáis de ellos?

Corto y simple: “Lo dejo, no puedo con los dolores“.

Creo que fue lo último que supe de él hasta el año pasado que nos reencontramos de nuevo, el jugador de baloncesto y por fin la persona que yo conocí, le expliqué lo que hacía y lo que escribía, y por supuesto le pedí permiso para hablar de él, a lo que accedió sin ningún reparo.

Me costó convencerle, pero era una historia en definitiva, anónima, triste y dolorosa, pero tremendamente positiva pues como ya le dije en nuestro reencuentro, la vida es mucho más que un juego de canastas y la vida real es más perra, con todas las reglas que tiene.

Creo que lo va descubriendo y por fin le veo feliz, tranquilo y con la mirada firme.

12

Por supuesto no revelaré NUNCA quién es, se lo prometí.

 

COMENTARIOS

WORDPRESS: 1
  • comment-avatar
    Veruska 1 mes

    Impresionante relato cargado de emoción y sensibilidad. Fuiste un gran jugador… Y ahora eres una gran persona

  • Uso de cookies

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    CERRAR

    ¿Qué necesitas? ¿Qué necesitas?

    ← Paso Anterior

    Gracias por contactar. Responderemos en la mayor brevedad posible.

    Por favor provea un nombre válido, email y su pregunta.

    Powered by LivelyChat
    Powered by LivelyChat Borrar Historial