Fondo de armario. Cómo comprender un partido de baloncesto. Por Carlos Ruf.

Fondo de armario. Cómo comprender un partido de baloncesto. Por Carlos Ruf.

 

@RufKalle 

Siendo fiel a mi promesa, pues soy un hombre de palabra, o al menos eso dicen, hoy vengo a obsequiaros con una de vuestras peticiones, esperando estar a la altura y cumplir vuestras expectativas, como público exigente que sé que sois, así que sin más dilaciones vamos a lío.

Cómo comprender un partido de Baloncesto” es un título que me recuerda y mucho a aquello que decía algo así como “inglés para dummies”’o similar.

No quiero explicar nada extraordinario ni voy a revelaros los secretos del séptimo cielo, ni tan siquiera si el hombre llegó a la luna, no es para nada mi intención, creo que además tenemos grandes y buenos especialistas en estas materias.

Entendamos un partido desde dentro, desde las entrañas , el cual realmente tiene muy poco  que ver con el partido que se pueda estar viendo desde la grada.

Hoy en día con el tráfico de vídeos que hay, las sorpresas son muy pocas, los equipos se conocen muy bien, y más los equipos de arriba,  los cuales acaban funcionando como verdaderos relojes suizos , sobre todo con el paso de las jornadas, gracias a los automatismos que van surgiendo dentro del equipo.

Los partidos no empiezan cuando se tira el balón en un salto entre dos, durante la semana ya has jugado el partido o o varias partidos, has entrenado las jugadas del equipo contrario y las has defendido varias veces, has visto vídeos hasta aburrir, y conoces los puntos fuerte y débiles del contrario que hasta sueñas con ellos.

Entonces, ¿qué pasa en un partido como para que a veces hagan agua todas las previsiones?

Ambos entrenadores tienen controlado o quieren controlar el tempo del partido, saben que tendrían que hacer sus jugadores para ganar o al menos tener posibilidades de competir de “tú a tú” en caso de jugar contra un  equipo más grande y superior.

Un partido es relativamente fácil entenderlo si en vez de verlo como un todo (40 minutos), lo vemos como 4 mini-partidillos de 10 minutos, en el que se ponen objetivos por cada cuarto.

Cada cuarto son 600 segundos, no hay más.

Las oportunidades son limitadas para anotar y para no anotar.

Son aproximadamente unas 25 posesiones a repartir entre los dos equipos, todo depende del uso de esas posesiones.

Mirando las estadísticas de ACB, el mejor ataque anota un pelín más de 22 puntos/cuarto y el peor ataque anota 18’50 puntos/cuarto.

Ya tenemos o sabemos por dónde van los tiros, y qué parámetros podemos esperar.

Depende del buen hacer defensivo u ofensivo crear una media alta en esos minipartidillos, siempre hay un cuarto en el que alguien se sale por arriba y otro en el que se hace aguas, pero que normalmente suelen estar compensados.

Tal y cómo ha evolucionado el baloncesto hoy en día, el ataque se basa en anotar triples y canastas fáciles, ya sean en contraataque o transiciones rápidas, en el juego estático, prácticamente se juega 1×1 para dividir hacia canasta hacer salir las ayudas y pasar el balón para un triple claro, o usar exactamente la misma situación en un 2×2 con bloqueo directo.

La suma de oportunidades vendrá de la carga del rebote ofensivo y la respuesta del dominio reboteador defensivo más el contraataque rápido, no hay más, es muy sencillo, ya os lo avisé.

Sumar oportunidades, afrontar rachas y sus cortes si van en contra con faltas o tiempos muertos. De ahí la lectura que hacen y han de hacer los jugadores del banquillo que han de cambiar dinámicas de juego.

Quiero hacer hincapié en la gran capacidad de algunos entrenadores en hacer lecturas rápidas del partido y anticiparse a posibles crisis del equipo o en un momento dado cambiar dinámicas del equipo para conseguir frutos, por ejemplo cambiar el tempo y jugar 5×5 más estático, realizar alguna variante defensiva como presionar más arriba para dejar al rival con el menor tiempo de posesión posible para la elaboración de las jugadas y así precipitar más tiros forzados al límite, donde los porcentajes bajan mucho.

Cuando estéis viendo un partido no sólo os debéis fijar en las “jugadas bonitas”, mirad la actitud de los jugadores, la postura de sus cuerpos y de cómo se relacionan los unos con los otros, dice mucho más que el juego en sí, hacedlo y un día me contáis que veis.

Hay maneras de ver los partidos, una buena manera es hacerlo desde su comprensión, es decir, del por qué de según que resultado, cuál ha sido el momento clave para sacar distancias o recortarlas y poder saber qué equipo tiene más probabilidades de ganar  en caso de llegar a un resultado igualado,

Y es que los números no mienten, y sobre la pista, todos, y digo todos, saben quién es el que peor tira los tiros libres.

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