Fondo de armario. El baloncesto de colegio (recuerdos). Por Carlos Ruf.

Fondo de armario. El baloncesto de colegio (recuerdos). Por Carlos Ruf.

 

Kalle actual

Carlos Ruf Osola

@kalleruf

03/05/2017

Llevaba un tiempo sin escribir y me surgió la idea,  tras escuchar algunos debates y rebuscar en mi memoria aquellos recuerdos (algo difusos algunos y muy presentes otros),  de escribir  sobre mi añorado colegio, y mi paso por el equipo de baloncesto, y al cual creo que representé de una forma honesta y responsable, o al menos eso quiero pensar yo.

Los hechos coinciden con mi inicio en una nueva escuela, tras cambiar una escuela de corte  suizo-alemán( Escuela Zurich),por otra diametralmente opuesta y que me enseñó mucho en esta vida,  el Colegio de los Hermanos del Sagrado Corazón, en el barrio de Sarriá de Barcelona, de la que tengo un guardo un grato y  cariñoso recuerdo así como un profundo agradecimiento.

Cursaba 4º de EGB,vamos lo que hoy es 4º de primaria, cuando se inició la «selección» de los integrantes  del nuevo equipo, con lo que decidí apuntarme.

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Los nervios iban por dentro, no había jugado nunca a este bendito deporte, y aunque le sacaba tres o cuatro cabezas a todos,  recuerdo que me asaltaban las dudas por si finalmente sería elegido.

Recuerdo el primer día de selección, éramos como treinta niños, empezamos haciendo una rueda y en la que varios entrenadores nos miraban para ver qué éramos capaces de hacer.

Empezamos pos lo más básico , es decir botar y entrar a canasta de la manera que buenamente nos habían explicado, momentos antes, con el objetivo de seleccionar a aquellos que tenían capacidad y talento para poder jugar a este deporte.

Fondo de armario. Mi experiencia en cantera. Por Carlos Ruf.

Que ilusión que me hacía el verme allí en medio con  aquel pantalón corto, las zapatillas deportivas y ese balón amarillo, Luyk creo que era, y ese tablero de madera en una canasta de minibasket.

La verdad es que metíamos bien poquitas, pero cada canasta era celebrada como si fuese la ganadora de algo, recuerdo que días antes me había comprado  un libreto de cómo se jugaba al baloncesto y de cómo debía moverme , y la verdad es que me ayudó bastante.

En casa ensayaba, recuerdo que estaba solo en mi habitación estando y lo hacía cada día justo después de estudiar, sobre todo practicaba las entradas a canasta.

En el mes de octubre y tras descartar a varios de aquellos jóvenes, nos dieron los nombres finales de los nos quedábamos en el equipo, lo que se bautizó como la SELECCIÓN DEL COLEGIO.

Fue en ese momento en el que los  entrenamientos se empezaron a volver más regulares.

Los entrenos eran martes y jueves, y bueno, que mal lo pasaba en la parte física en la que se nos hacía correr c alrededor del patio 5 ó 6 vueltas, vaya dolor de talones que me vino, eran dolores de crecimiento evidentemente, estaba en la edad del famoso estirón preadolescente.

Y así llegó el primer partido, contra el Colegio del Padre Mañanet, que por cierto perdimos.

El equipo supongo estaba muy verde, aquel año lo pasamos muy bien, pero recuerdo que también lloré mucho por las derrotas, y sólo pensaba en ir  las tardes del sábado y las mañanas de domingo al colegio (había patio abierto) para practicar.

Creo que todo jugador ha de saber desde su infancia lo que es pisar un patio de colegio para jugar, esos sábados por la mañana temprano, con la bolsa cargada con las botas, la camiseta (por favor ¡cómo picaba!), el balón, la  cual iba cargada de una gran ilusión.

Recuerdo también, no sin cierta nostalgia aquellas reuniones los sábados,  de padres para organizar los desplazamientos que nos tocaban realizar a los otros colegios de equipos rivales.

Nuestros primeros entrenadores fueron dos chicos que cursaban 2º de BUP y jugaban en la categoría cadete, Sala y Pané eran sus apellidos respectivamente.

En años posteriores tengo que agradecer mucho a Santi Herrero, que fue profesor mío de física y entrenador,  una persona cariñosísima y a Jordi Altarriba (árbitro en aquel momento), que nos entrenaran, mimaran y fueran claves para amar un deporte que aparte de formar atléticamente, también nos formó como  personas con valores tales como el respeto, disciplina, humildad, solidaridad, esfuerzo, y tantas otras.

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Una escuela, Sagrado Corazón de la que salió algún jugador como Nacho Suárez o su hermano Carlos o Josep María Martínez, compañero mío en el Juventud de Badalona y un buen amigo, todo sea dicho de paso.

Una escuela en el que el amor al deporte, especialmente el balonmano y el baloncesto fueron muy vivos, y se creaba ambientazo cada mañana de liga.

Mi recuerdo sigue vivo, muy vivo, en lo fueron  esos momentos, de partidos y rivalidades contra otras escuelas como La Salle Bonanova o Santiago Apóstol en la que jugaba Edu Piñero, los Escolapios o San Ignacio, y es que en Barcelona por aquel entonces había mucha rivalidad entre escuelas y bueno,  un cierto orgullo, pues no dejabas de representar a una institución.

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COMENTARIOS

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    Gonzalo Sagnier 3 años

    Hola Carlos, soy Gonzalo Sagnier. Yo tambien llegué a ser entrenador tuyo en Corazonistas, con el genial Pedro de base que te las ponia a huevo para que mataras, y te recuerdo con cariño. Hemos coincidido algunas veces, por la calle, en algun club en el que ibas con el tema de las piscinas.. ect. El colegio nos marcó unos valores que hoy en dia persisten. Me alegro de saber de ti. Un abrazo

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