Nostálgicos. Mike Davis. Fuerza sin control. Por Roberto González Rico.

Nostálgicos. Mike Davis. Fuerza sin control. Por Roberto González Rico.

@bertorrico

Hoy en nuestra sección hablaremos de Mike Davis, uno de esos muchos americanos llegados a nuestra Liga en los inicios de la ACB, un jugador duro, rocoso, y con una fuerza descomunal, y quien llegó al FC Barcelona en la temporada 1983-84 para aportar solidez defensiva, rebote y un poco de miedo en la zona, vamos que para que un jugador antes de acamparse en la la zona blaugrana se lo pensase más de una vez.

Davis nacido en Jacksonville, Florida un 2 de agosto de 1956 se formó en la Universidad de Maryland, donde jugaría dos años, recalando en Italia, de la mano del Banco di Roma tras no ser seleccionado en el draft.

En Roma jugaría tres temporadas promediando casi 18 puntos y casi 14 rebotes, demostrando todo ese poderío y fortaleza física que lo caracterizaría durante toda su carrera profesional.

La siguiente temporada firmaría por el Nápoles, firmando casi 19 puntos y 13 rebotes por encuentro.

Sus buenas actuaciones en Italia le abrieron la puerta de la NBA, concretamente3 era llamado otra vez por los Knicks, donde jugaría hasta final de temporada.

Para recalar en verano en la ACB, justamente ese año se disputaba la primera edición de la Liga en sustitución de la Federación Española de Baloncesto ( FEB) , que dejó de de organizar la Liga Nacional.

Haría pareja con ,Marcelous Starks, un superclase, haciendo una dupla bien temida para los juegos interiores del resto de equipos de la competición.

Llegaba en plena madurez deportiva, con 27 años, nada más aterrizar en el aeropuerto del Prat, se definía ante las preguntas de los periodistas como un gran defensor.

Su llegada al aeropuerto supuso todo un acontecimiento, pues se esperaba mucho de su juego para poder dar ese salto definitivo que quería dar la sección, con la conquista de la tan ansiada Copa de Europa, un título que se le resistía a la sección, y que llegó a convertirse en una auténtica obsesión.

Licenciado en Economía y Comercio por la Maryland University, Davis reconoció conocer muy poco de Barcelona como ciudad. «Sólo sé«, dijo, «unas cuantas cosas que me ha comentado una señorita en el avión; del equipo conozco a Marcellous Starks que estuvo jugando en Italia y se también que tiene mucha calidad y es de los más importantes en España».

Sus cualidades defensivas , buen taponeador y excelente reboteador, llevaron a Antoni Serra, técnico del Barcelona, a inclinarse finalmente por el  jugador norteamericano antes que por Tom Piotrowski, de 22 años, quien había estado entrenando durante una semana con el club y al que Serra consideró «inexperto».

De todas formas los 70.000 dólares (más de 10 millones de pesetas) que pagaría el Barcelona a Davis por una temporada, no dejaban de poner en entredicho la contratación de este jugador, cuando el Barça llegó a tener por 80.000 dólares al pivot de la selección yugoslava Radovanovic.

En su primera temporada en la ACB firmaría casi 14 tantos y algo más de 7 rebotes, aportando sobre todo en defensa, intimidación, que era lo que se buscaba, para anotar ya había otros jugadores, Davis no era ni micho menos un anotador, pero era bastante efectivo, siendo un jugador muy atlético y bastante ágil para su altura, aprovechando cualquier balón que le caía en la zona, para hundirla, sobre todo en segundas jugadas tras rebote ofensivo.

Se llegó a la final de la Copa de Europa en Ginebra, contra el que había sido su primer equipo europeo, el Banco di Roma, cayendo de forma trágica, en una de esas noches para olvidar, donde un tal Larry Wright amargó la noche a los barcelonistas en la que debería ser la primera Copa de Europa de la sección.

Fue protagonista también de uno de los incidentes más negativos en la historia de la ACB, cuando en el primer partido del playoff final de la liga le propinó un puñetazo a Juanma López Iturriaga, quien anteriormente,  le había clavado un codazo, en la trifulca también se las tuvo con Fernando Martín, quien había salido a la defensa de su compañero.

Los incidentes llevaron al equipo blaugrana a no presentarse al tercer partido de la eliminatoria, tras ver la sanción impuesta a Davis,  llevándose el equipo blanco el título liguero, en aquel tiempo el playoff final se jugaba a tres partidos.

La sanción se cumpliría la siguiente temporada, la 84-85, que sería la última del norteamericano con los azulgrana, y en la que Manolo Flores  cogió el equipo en sustitución de Antoni Serra, quien fue destituido, y Otis Howard en el lugar de Marcelous Starks.

Sus promedios esa temporada fueron de algo más de 10 puntos y de casi 8 rebotes, participando del primer título europeo del club, con la conquista de la recopa de Europa en Grenoble.

Pero Davis se empeñó en seguir alargando su leyenda, agrediendo a Josep Maria Margall en las semifinales de la liga, cayéndole un total de 11 partidos.

El club decidió que no siguiese en el equipo la temporada siguiente, recalando en el basket francés, de la mano del Limoges, firmando una excelente campaña, promediando casi 20 puntos y algo más de 13 rebotes por partidos.

Para regresar a la Lega italiana, donde mantenía un gran nombre, jugando en Udine, Benetton y Pavia, una temporada en cada uno de estos clubes, manteniendo unas notables cifras de 15-20 puntos y de 12-15 rebotes.

Hasta que recibió la llamada de Manel Comas, quien le convenció para volver a España, en el Granollers, venía con la espinita clavada tras su anterior paso por la ACB, demostrando que seguía siendo un jugador duro, por más que dijese que había madurado.

Jugó las dos últimas temporadas de su carrera profesional en la ciudad vallesana, manteniéndose ambas campañas casi en los dobles dígitos, con casi 14 tantos y algo más de 9 capturas la primera de ellas y de algo más de 11 puntos y 9 rebotes por encuentro.

Cerraba así su etapa ACB donde disputaría 127 partidos con unos registros de 12.4 puntos y 8.4 rebotes, y también su carrera profesional.

Investigando sobre su vida después de dejar el mundo del basket era que tenía un chiringuito en la Rivera Maya, que está de cine, escuchando mucha música reggae, y viviendo una vida feliz.

Y por supuesto que ahora ya es amigo de Juanma Iturriaga, otro tío simpático y cachondo, con quien se abrazó hace unos años al vasco en el homenaje a Nacho Solozábal, disputado en Barcelona, en el que hasta se echaron un bailoteo y todo.

Y es que Mike era y es un buen tipo, al que solo de vez en cuando se le cruzaba el cable, y cuando ello sucedía mejor estar bien lejos, pero quitando estos momentos, es de esos tipos a los que merece y mucho pena conocer, y por cierto, una vez que he revisado toda su vida deportiva para elaborar este artículo me he dado cuenta de que era mejor jugador de lo que me había pensado todos estos años.

 

 

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